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‘¡Por favor! Escúchenme, yo no le filtré esa información a la revista Semana’

Mayor Gloria Otálora Gómez, en entrevista para EL HOME NOTICIAS

Gloría Lucía Otálora Gómez, exoficial de la Policía, lleva 12 años pidiendo que la Procuraduría la escuche, que revisen su caso, que existen pruebas que demuestra que fue un ‘chivo expiatorio’, que se cometió una injusticia de la manera como fue sacada de la Policía.

‘¡Por favor! Escúchenme, yo no le filtré esa información a la revista Semana’

 

INFORME ESPECIAL

La mayor Gloria Lucía Otálora Gómez clama para que la Procuraduría y la Corte Constitucional revisen su caso, la suspendieron 18 años por algo que no hizo. El verdadero culpable ya confesó y pagó su condena. Sin embargo, lo que dijo el confeso responsable a la Fiscalía no fue reconocido por el Ministerio Público. Ella pide a gritos “¡Justicia! ¡Justicia! Y que se limpie su nombre”

 

JUSTICIA

Domingo, 30 de junio del 2019

El caso de la mayor Gloria Lucía Otálora Gómez es uno de esos de los que no dejan de sorprender, de los enormes desafueros de la justicia en Colombia: hace una docena de años viene clamando qué la escuchen, porque fue sacada de la Policía en medio de atropellos y de humillaciones como mujer. También fue inhabilitada 18 años a ocupar cargos públicos, sanción que le impuso la Procuraduría. “Pasaron por encima de mí, de mis derechos (…) Se negaron a recibir las pruebas que demostraban mi inocencia”.

A la mayor Otálora Gómez la acusaron de haber filtrado unas grabaciones a la revista Semana, publicadas el 13 de mayo del 2007, en un caso de chuzadas telefónicas a jefes paramilitares de cara a un proceso de paz.

“No fui la responsable de este hecho, un patrullero de la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol), de la que yo hacía parte, confesó que había sido él la persona que llevó los documentos secretos a ese medio de comunicación. Sin embargo, nunca se me escuchó, me condenaron, me inhabilitaron, fui el ‘chivo expiatorio’ de intereses mezquinos”, asegura la exoficial que se desempeñó como ingeniera del Grupo de Soporte e Información de la Dipol, y quien después de 12 años de un “aislamiento social” decide hablar, en procura de que se le restituyan esos derechos, al  buen nombre y un empleo digno, porque fue “anulada profesionalmente”.

El espionaje y revelación de secretos de Estado, que la mayor Gloria Lucía Otálora denominó  como “un insólito montaje”, fue lo que provocó uno de los grandes escándalos del país: la estruendosa caída de la cúpula de la Policía en el 2007,  alboroto con el que terminó siendo catapultado el general Óscar Naranjo Trujillo, que ascendió al más alto cargo de la Policía tras la echada de 11 generales que estaban sobre él en la línea de mando, en un caso atípico fue nombrado como Director de la Policía Nacional.

Mayor Gloria Otálora Gómez, cuando portaba su uniforme.

La mayor Gloria Lucía Otálora Gómez, cuando portaba su uniforme, una oficial brillante, recibió 117 felicitaciones y 9 condecoraciones. Hasta fue galardonada en dos ocasiones como personaje del año en la Dipol. Sin embargo, fue sacada de la Policía por algo que nunca cometió.

 

¿Cuál es la verdad de todo?

Una parte de ese trasfondo del asunto se supo, cuando el patrullero Elkin Yesid Oviedo Bueno, uno de los que tenía a su cargo el seguimiento a los paramilitares presos en la cárcel de Itagüí,  cambió su versión de lo ocurrido. Ante las pruebas que había en su contra confesó la verdad a la Fiscalía.

Lo extraño es que en su primera versión ante la Procuraduría dijo que era inocente, y de paso hizo responsable a la mayor Gloria Lucía Otálora de lo sucedido. 

“Lo que declaró Oviedo Bueno aquí fue la lectura de un libreto, el mismo que recitaron otros testigos, por eso digo que todo fue un montaje de intereses oscuros”.

 No obstante,  ante el delegado fiscal dijo otra cosa, que él  había entregado a la revista Semana las grabaciones de interceptaciones telefónicas que la Dipol le tenía a jefes paramilitares que adelantaban un proceso de paz con el Gobierno, grabaciones que dejaron al descubierto que los ‘paras’ seguían delinquiendo desde su sitio de reclusión, la cárcel de Itagüí.

 

“Esta articulación de intereses llevó a que el Consejo de Estado tampoco atendiera las declaraciones de Oviedo Bueno, su confesión, y ratificó la gran injusticia de la Procuraduría”.

 

“La historia aunque parezca descabellada siempre ha consistido en querer causarle daño a las autodefensas, pero en la medida en que se dieron las cosas pensé en usufructuar algo (sacarle provecho económico) y posteriormente causarles daño”, confesó Oviedo a la Fiscalía.

Además, con el material que aportó la Fiscalía Especializada de Antioquia al expediente se estableció que el patrullero Elkin Oviedo sostenía una relación de amistad con el periodista de la revista Semana, Ricardo Calderón Villegas, a quien le contaba infidencias de las labores de inteligencia de la Policía. Se supo, que esas grabaciones no fueron lo único que filtró a ese medio.

La misma Fiscalía comprobó que Oviedo Bueno le vendía información privilegiada a los paramilitares. “Tenga cuidado con los periodistas”, le escribe a los ‘paras’ a través de una cuenta de correo. Además, hace buenos comentarios del periodista Calderón Villegas de Semana, diciendo que le podían dar entrevistas porque “él no iba a revelar la ubicación de los jefes paramilitares”.

En el mismo proceso el ente investigador obtuvo una conversación telefónica de Oviedo Bueno con Calderón Villegas, esta fue el 17 de febrero del 2008, cuando ambos conversan de un correo al que llamaron ‘pescador’ en la que el patrullero reconocía que le había enviado secretos de Estado al periodista.

“La amistad (con Calderón Villegas) es de dos personas, yo como funcionario público y él como periodista, era tratando de mejorar las cosas, que no se quedaran impune. Eso era lo que pretendía. Más que generar un daño era mostrar los delitos o las cosas que no se conocían, con la filtración a la revista Semana era mostrar los delitos que cometían los paramilitares”, declaró Oviedo a la Fiscalía.

Por último, el patrullero Oviedo dejó una constancia: “Que Ricardo Calderón es testigo que yo sostenía comunicación con Vicente (Castaño), que le entregué los números para que Ricardo (Calderón) averiguara en donde estaba”.

Es claro ante estas declaraciones del patrullero Oviedo Bueno ante la Fiscalía, por las que el uniformado fue condenado a pagar cuatro años de cárcel, que se halló al responsable del delito, sin embargo esta confesión no fue tenida en cuenta por la Procuraduría que mantuvo la más desmesurada sanción en contra de la mayor Gloria Lucía Otálora Gómez.

“Una de las muestras de que se trató de una persecución en mi contra, con lo que se logró ocultar la verdad, es que una vez un funcionario de la Procuraduría fue a mi apartamento y allí solo estaba mi hija de 9 años, a quien obligaron a firmar la notificación, un hecho que le generó problemas sicológicos a mi pequeña”, puntualizó la oficial.

Además contó que fue sometida trece veces al polígrafo, lo repetían una y otra vez porque este resultaba siempre negativo, hasta que desviaron los resultados en su contra para declararla culpable.

Redacción Justicia

saladeredaccion@elehomenoticias.com

 


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Leo Medina Jiménez
Leo Medina Jiménez
Editor general /El Home Noticias. Periodista.

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