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Chivo expiatorio: La condena a Aída Victoria Merlano es en ella una condena a la sociedad colombiana /Columna de opinión de Rodrigo Zalabata

Aida victoria Merlano

Aida Victoria Merlano, fue responsabilizada por un juez de Bogotá del supuesto favorecimiento en la fuga de su madre, Aida Merlano.

Chivo expiatorio:

La condena a Aída Victoria Merlano es en ella una condena a la sociedad colombiana

OPINIÓN

Por: Rodrigo Zalabata Vega

Abogado y escritor colombiano

Una clase política corrupta que hace cómplice a su emergente madre. Una vez cae en evidencia, como parte de un concierto de delitos electorales entramados con sus benefactores políticos, en tanto ellos son los beneficiarios de sus mismos delitos, cuyo resultado es el favor popular por el que son elegidos en la democracia que ellos corrompen, mientras ella recibe condena.

Como consecuencia de ser la única condenada, la madre se propone decir la verdad por la que todos tendrían que pagar, sobre todos el sistema político corrupto del que se hizo aliada. Las cosas se ponen a un punto en el que o se salva el imperio (la cosa política) y se condena la justicia a su servicio, o se condena al imperio y se salva la justicia servil que no les servirá.

Aunque podrían salvarse todos si acuerdan que alguien pague por todos sus pecados: el usual chivo expiatorio desde los tiempos bíblicos.

En nuestra justicia el sacrificio tiene que ser humano, hay que cortar el cuello para callar los delitos en boca de quien quiere confesarlos.

Ya advertida de su suerte, la madre, por salvar su vida, acude al único ser en el que puede confiar: su propia hija.

Ningún verdadero hijo haría algo diferente a lo que hizo su hija, pero hoy la justicia la condena por lo que cualquier juez (que no sea un hijueputa) haría. Sin embargo, seguirá obediente como un perro a su amo la ley.

He ahí el gran dilema, el juez debe hacer cumplir la misma ley que él mismo violaría. En términos jurídico – filosófico se definiría un PREVARICATO MORAL.

La madre en realidad no escapó de la cárcel, escapó de la muerte.

Ponerse a salvo de la justicia le implicó los mayores vejámenes; ser violada como mujer, huir por caminos escabrosos, exiliarse del Estado que tendría que protegerla y asilarse en el Estado que se tenía por enemigo.

Ahora se entiende que un país cuya justicia arroja un 98% de impunidad rinda honores institucionales a genocidas de derecha y de izquierda.

Mientras ese 2% en que reina sea una vitrina jurídica en la que exhibe a aquel que robó una gallina en defensa propia para que no lo matara el hambre, al que sustrajo una chocolatina del supermercado para conquistar el amor, a la hija heroína que desafía a la cárcel con tal de sacar de ella a su madre condenada de hecho a la pena de muerte.

El mismo país en donde el principal problema de su sociedad sea la corrupción, cuyos delitos por definición tienen como fuente la legalidad. El corrupto es un delincuente amparado en la ley.

La madre, que segura hizo todo aquello por salvar el futuro de su hija, sin poder hacer nada hoy ve cómo, por salvarla a ella, se cierra su futuro.

Aída Victoria Merlano es hoy condenada por salvar a su madre, como parte del sistema político corrupto que nos ha gobernado, del cual hemos sido cómplices como sociedad.

Pero en realidad es el chivo expiatorio de la justicia que nos mantiene inocentes y libres al resto de colombianos.

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Rodrigo Zalabata Vega

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Diálogo: Columna de opinión del escritor y abogado Rodrigo Zalabata Vega

Leo Medina Jiménez
Leo Medina Jiménez
Editor general El Home Noticias.

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