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Las grabaciones del ‘Ñeñe’ Hernández ya están en la Corte Suprema de Justicia: Fiscalía
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En llanto ajeno, caso ‘Ñeñe’ Hernández: columna de opinión del abogado Rodrigo Zalabata Vega.

José Guillermo Hernández, un reconocido ganadero conocido como ‘el Ñeñe’, quien fue asesinado el año pasado en Brasil en un atraco. Los delincuentes iban por su reloj Rolex, dijeron las autoridades.

¡En llanto ajeno!

 

Nunca imaginaría José Guillermo Hernández, que su hipocorístico de niño querido por todos, ‘ñeñe’, sería el santo y seña de la gloria y desgracia de su vida; desde la infancia inocente en que le marcaron en el cachete (como cabeza de ganado) el sobrenombre sobre el nombre, cuando le decían “¡ay qué ñeñe tan lindo!”, hasta que perdió su inocencia con los adultos, y así pusiera la otra mejilla, con el mismo sobrenombre ya no creían en su nombre “¡sí, cómo no ñeñe!”; una vez su muerte, quieren desterrar su memoria de la faz de la tierra los que compartieron con él un lugar de la mancha de cuyo nombre no quieren acordarse.

 OPINIÓN

Lunes, 9 de marzo del 2020

 

Rodrigo Zalabata Vega.

Tampoco le alcanzaría la vida para imaginar que perdería la paz con que se sepulta a los muertos, si al poco tiempo desentierran el escándalo de tantos secretos en su vecindad con este gobierno, sobre una supuesta compra de votos en La Guajira y el Cesar, como parte de un entramado de corrupción electoral en toda la Costa Atlántica, en favor de la elección del actual presidente Iván Duque. En las comunicaciones que le interceptaron, y que empiezan a conocerse, se revela e insinúa que lo hacía por encargo de un Uribe y un tal Iván, que pone a pensar si son el mismo, Álvaro, el mentor político y actual senador, y Duque, su presidente elegido.

Las grabaciones parecen la narración literal de la historia electoral en Colombia, de cosas que todos sabemos que suceden pero que sin poder decidir hemos acordado callar para no afectar la democracia.

Se cuenta en la historia clandestina del país, asesinatos, compra de elecciones, narcotráfico, lavado de activos y de cerebros inactivos; con la circunstancia de tiempo, modo y lugar en este caso especial, de que las revelaciones surgen por un accidente en las entrañas de una investigación judicial ordenada por autoridad competente y vinculada al crimen por error (horror) del hijo del señor a quien iba destinada esa muerte, en la que al ñeñe se le tenía por principal sospechoso.

Al parecer, a la Fiscalía de entonces, horrorizada por el crimen que investigaba, le pareció irrelevante escuchar cómo se fraguaban delitos electorales que podían definir la legal elección de la presidencia de Colombia, ya que no compulsó copias a sus propios fiscales de conocimiento ni a las autoridades de la organización electoral que celebraba la fiesta democrática.

Aunado a lo anterior, la gravedad patriótica, al decir su propia voz, que aquellos delitos que iban a definir la suerte de Colombia los llevaba a cabo –supuestamente– por encargo de uno de los dos candidatos que esperaba la decisión del país por la presidencia, el actual presidente, y el presidente eterno del partido que lo impulsaba, el hombre más influyente de la política en Colombia en los últimos 20 años, el actual senador Uribe.

Pero más grave aún, en la agenda de 25.000 audios, salvo que esté mintiendo su voz, es ver cómo ‘el Ñeñe’ se codeaba con las altas esferas del establecimiento reinante, antes y después de las elecciones, para gestionar todo tipo de favores pedidos; nombramientos, frenar embargos, partidas presupuestales no oficiales; ante generales, fiscales, ministros, candidato presidencial de otro partido de derecha, sobre quien bromea le hizo de manera personal un robo electoral, y el que al final logró ser presidente, Iván Duque, a cuya posesión asistió como invitado VIP, al que reitera considerar su “hermano”, con el que se acompaña en varias fotos abrazado, con tal fraternidad que si Caín y Abel se hubieran tratado así no hubiéramos heredado tanta maldad.

 

“Causa mucho dolor la muerte de José Guillermo Hernández, finquero del Cesar, asesinado en un atraco en el Brasil donde asistía a una feria ganadera”: Álvaro Uribe.

 

Si tales relatos resultaran ciertos, probaríamos que existe una puerta interdimensional de entrada y salida entre la legalidad y la ilegalidad en nuestro sistema político y sus instituciones, y que el narcotráfico nos hace soñar alucinados, dormidos en cama de piedras y sin cargo de consciencia, de que vivimos en una democracia.

Por supuesto el Presidente de Colombia, como el presidente Uribe, han salido a desmentir las afirmaciones de los audios del ‘Ñeñe’, pero llama la atención, antes que las justificaciones, las fotos de fiestas entrañables, y un trino especial que hizo Álvaro Uribe, en el que dice: “Causa mucho dolor la muerte de José Guillermo Hernández, finquero del Cesar, asesinado en un atraco en el Brasil donde asistía a una feria ganadera”, incluso resalta en él que reivindica su verdadero nombre de pila, ya casi olvidado; después aclara que lo hizo por pedido de sus colegas ganaderos de Valledupar y conmilitones políticos, ya que nunca lo conoció.

Siempre se ha especulado sobre el carácter del expresidente Uribe, capaz de atravesar una investidura y gobernar en cuerpo ajeno, pero ahora resulta de admirar su sensibilidad para lamentar en llanto ajeno a alguien que se murió.

Si no lo conoció nos hace recordar las antiguas plañideras, aquellas viejas de reacciones extremas que contrataban por derecha para animar los velorios y ofrecían el muerto a quienes lo quisieran llorar, como si fuera su propio muerto, con la misma consagración con que los sicarios encomiendan su espíritu a la virgen, para hacerle saber que no es nada personal con el muerto, sino un trato profesional que le dan.

O por su parte, la seriedad de la risa del payaso cuando anima una fiesta de niños inocentes.

Columnista invitado por EL HOME NOTICIAS

Rodrigo Zalabata Vega, abogado y  escritor colombiano.

E–mail:  rodrigozalabata@gmail.com

 

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Leo Medina Jiménez
Leo Medina Jiménez
Editor general /El Home Noticias. Periodista.

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